Devocional 1 Timoteo 5:20-25

Escrito por el mayo 30, 2019

*A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar. Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad. No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo así la responsabilidad por los pecados de otros; guárdate libre de pecado. Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. Los pecados de algunos hombres son ya evidentes, yendo delante de ellos al juicio; mas a otros, sus pecados los siguen. De la misma manera, las buenas obras son evidentes, y las que no lo son no se pueden ocultar.*

(1 Timoteo 5:20-25)

*No ser cómplice*

Así como Pablo le pide a Timoteo cuidar de sí mismo, y de la doctrina le da ahora una serie de recomendaciones para tratar con el pecado de quienes no quieren mostrar arrepentimiento (siguiendo lo que enseñó Jesús en Mateo 18:15-20).

Básicamente lo que Pablo le manda es a no ser partícipe de sus pecados, a cuidar a la iglesia también de esta manera.

*¿Cómo?*

  1. Reprendiendo su pecado delante de la iglesia (si no aceptan corrección), para que los demás hermanos puedan ver que el pecado no se ignora, como Dios no lo ignora.
  2. Sin parcialidad: es decir, sin hacer distinciones entre hermanos, más allá de las relaciones familiares o de amistad. El verdadero amor se demuestra mediante la corrección, no dejando pasar por alto las faltas.
  3. No actuando a la ligera: es probable que esto haga referencia a una de estas dos cosas, la ordenación de alguien (debemos ser muy cuidadosos al respecto) o la restauración de un hermano que haya estado en disciplina. En ambos casos no debemos tomar livianamente lo que hacemos. Dios toma el pecado muy en serio, ya que Él pagó el precio de nuestro pecado con la vida de Su Hijo.
  4. Hay una referencia a la salud de Timoteo: existe la posibilidad de que algunos pensaran (o exageraran) que cuando Pablo expresó que uno de los requisitos para el servicio fuera el no ser “dados al vino” lo estaba prohibiendo, lo cual no es así. Además, que precioso es ver el cariño y la preocupación que sentía por su discípulo.

El pasaje termina advirtiendo: no hay pecado que no vaya a ser evidente algún día. Algunos hombres son evidentemente rebeldes a la Palabra del Señor, mientras que otros pueden ser más “disimulados”, o tener “apariencia de piedad”, pero Dios es el que mira los corazones, y el que en el día del Juicio sacará todo a la luz (Efesios 5:11-13). Si nosotros tratamos el pecado de nuestro hermano con ligereza no estamos mostrando el verdadero amor, ni por el hermano, ni por la iglesia, y ciertamente no por el Señor.

*¡Qué el Señor nos ayude a cuidarnos! ¡A nosotros mismos y a nuestros hermanos! ¡Qué podamos mostrar así Su Amor y su Santidad!*


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