De Zapatero a Misionero

Escrito por el enero 17, 2019

Cuando nos ponemos a pensar en la tarea que nuestro Señor nos ha encomendado en la Gran Comisión, podríamos llegar a la conclusión de que es imposible de llevar a cabo. Sin embargo, debemos de reconocer que esta situación ha sido enfrentada por la iglesia a través de los tiempos. Como olvidar a Pedro, Pablo, Esteban, Felipe, Bernabé, en los inicios, así como Juan Huss, Juan Knox, Calvino, Lutero en el periodo de la reforma, y en última instancia nombres como Von Zinzendorf, Christian David, Los hermanos Wesley entre otros. Estos fueron hombres comunes y corrientes que fueron usados grandemente por el Señor para cumplir la tarea de llevar las Buenas Nuevas a todo el mundo.

Estos hombres, lo mismo que hoy, tuvieron que enfrentarse a diferentes dificultades, pero salieron con la fe de que Dios los estaba enviando. Quisiera entonces, sugerir un recorrido por la vida de un hombre que es conocido como “El Padre del movimiento misionero moderno” su nombre Guillermo Carey, un hombre común y corriente, un hombre humilde, un hombre de poca educación, un hombre desconocido, pero también un hombre que entendió la necesidad de ir a un mundo perdido y necesitado del Evangelio.

I.Un zapatero con conciencia misionera. Sus inicios.

Guillermo Carey nace en el periodo conocido como la Revolución Industrial. Este periodo, suplantó a la revolución agrícola y catapultó a Inglaterra hasta convertirla en el estado más fuerte comercialmente hablando de Europa. Sin embargo, era también un periodo muy difícil para la clase baja, que sufría los embates del desempleo, la violencia, la inseguridad entre otras tantas dificultades. Se dice que, para este tiempo, los niños de la clase baja comenzaban a trabajar cuando tenían aproximadamente 8 años de edad.

Carey nace en el año de 1761 cerca de Northamton, Inglaterra en el núcleo de una familia pobre, que se vio grandemente afectada por la revolución industrial, ya que su padre era tejedor domestico quien tenía que competir con las grandes industrias textiles. Aunque se sabe muy poco de su niñez, se sabe con certeza que se crió en el hogar de un maestro anglicano que lo encamino hacia las creencias cristianas.  Ya entrado en la juventud, después de una experiencia religiosa se adhirió a los bautistas, grupo cristiano con el que milito toda su vida.

A la edad de 14 años impulsado por la necesidad económica y por su poca preparación, se vio en la necesidad de aprender alguna profesión que le ayudara a subsistir en la vida. Fue así,  que ingresa de aprendiz de zapatero, profesión que realizaría por muchos años. Se sabe que desde muy temprano fue un joven disciplinado, se asegura que desde “su hogar había adquirido el hábito de la lectura, que nunca abandonó, y leyendo acerca de los viajes del capitán Cook y otros, se despertó en él un profundo interés en tierras lejanas y culturas diversas. Ello le llevó a preparar un mapa del mundo que incluía notas sobre la cultura y religión de cada lugar, y a estudiar, además del latín, el griego y el hebreo, el holandés y el italiano.[1]

Sin duda, Carey era un esforzado autodidacta. También se sabe,  que era un joven que dedicaba mucho de su tiempo libre al estudio de las Sagradas Escrituras. Esta devoción a Dios y el saber de la condición espiritual de aquellos pueblos lejanos vinieron poco a poco cargando el corazón de aquel hasta entonces zapatero remendón. Se sabe que Guillermo miraba a aquellos pueblos como el campo perfecto para la predicación del evangelio. Este deseo de su corazón lo llevaría a dar pasos hacia el campo misionero.

II.Un zapatero pastor – Su vida de ministro.

Para el año de 1781 contrajo matrimonio y cinco años más tardes en 1786 fue ordenado al ministerio, dejando temporalmente sus herramientas de zapatería para dedicarse a sus labores pastorales, las cuales desempeño en una pequeña iglesia bautista.  Sin embargo, la misma situación económica lo llevo muy comúnmente a las labores de zapatero remendón, ya que además de su familia le tocaba la manutención de la viuda de su maestro y sus 4 hijos. A pesar de todo esto, el espíritu valiente de aquel joven no se amedrantaba, sino que cada día leía mas sobre aquellos pueblos lejanos que para el eran preciosos ante los ojos de sus Señor. Fue así, que en su primer año de ministerio, sugirió a la Fraternidad de Ministerios el enviar a personas a Asia,  para que predicaran en evangelio de Jesucristo. Para su sorpresa, todo lo dicho fue tomado como una de las mayores locuras.

Su sugerencia fue recibida con una fuerte reprensión de parte del Sr. Ryland, el presidente. —Joven, ¡siéntese! —replicó-. Eres un iluso. Cuando Dios quiera convertir a los paganos, lo hará sin consultarte ni a ti ni a mí. Carey quedó devastado. Sus colegas y compañeros veían sus ideas como ilusiones desbocadas, y se le consideraba un renegado. A donde quiera que iba, encontraba oposición. Pero cuando estaba casi a punto de abandonar su visión conoció a Thomas Potts, quien había viajado a los Estados Unidos y había visto la suerte de nativos, tanto de la India como de África, en el tráfico de esclavos. Animó a Carey a poner en acción su visión, por amor a los habitantes de la India.[2]

Este incidente de rechazo primeramente y animo hacia su visión en última instancia, lo hizo fortalecerse en aquel sentido de compromiso que sentía a Cristo, la Gran Comisión decía él, no era solo para los apóstoles, sino para todas las iglesias de todos los tiempos. Todo esto venía preparando el panorama para el día en que su deseo podría convertirse en realidad.

Así llego el año de 1792 y se dio el día esperado por Carey. A pesar de la oposición anterior a los enunciados, había sido invitado a predicar en la Asociación de Ministros Bautistas y él no desperdiciaría aquella valiosa oportunidad. Ese fue el día que predico su famoso sermón “Esperad cosas grandes de Dios; emprended cosas grandes para Dios” sermón que, según algunos historiadores fue uno de los más sencillos, pero más poderoso por su contenido y por la convicción de su expositor. Aquel día Carey magistralmente, había presentado la necesidad que tenía la iglesia de ensanchar su campamento, el mundo perdido era el campo a alcanzar. Sin embargo, según el historiador Percy H. Jones su biógrafo,  nada sucedió aparentemente ese día. Percy narra que  “cuando Carey vio que la gente se retiraba apresuradamente, se bajó del púlpito y dirigiéndose a su amigo Andrés Fuller, que estaba cerca de él, le dijo: « ¡Qué! ¿No vamos a hacer nada?”[3] Si exactamente,  eso fue lo que sucedió supuestamente aquel día, nada. Pero a pesar de lo visible, el corazón de los ministros había sido tocado profundamente. Dios había hablado, la necesidad era evidente y había que hacer algo.

A pesar de esta negativa temporal, Carey no desmallo, él creía con todo el corazón que Dios le estaba moviendo a hacer algo, su corazón entregado al Señor le permitiría soportar la tempestad. Ese mismo año, poco tiempo después de aquel magistral sermón, publico un libro de 87 páginas titulado “Examen de la obligación de los cristianos a utilizar medios para la conversión de los paganos” escrito que había presentado en la fallida reunión. Aquí, Carey demostraba claramente la obligación que tenía la iglesia de llevar el evangelio a todo el mundo. Carey expreso en este libro: “¿Podemos oír que están sin evangelio, sin ley, sin gobierno, sin artes ni ciencias, y no esforzarnos para hacerles conocer los sentimientos de los hombres y de los cristianos? ¿No será la propagación del evangelio el medio más efectivo para su civilización?”.[4] Este escrito posteriormente sería conocido como la “Carta Magna de las misiones modernas”.Este trabajo vino a sellar el llamado que había hecho desde el pulpito días atrás.

Fue así que, “Finalmente, por una propuesta de Fuller (el aliado más fiel de Carey), se decidió preparar un plan para la formación de una Sociedad, que recién se aprobaría (probablemente) en otra reunión, cuatro meses más tarde.[5]. De esta manera, a finales de 1792 se funda la Sociedad Bautista Particular. Esta entidad nació, según Carey, con el propósito de recolectar fondos para la obra misionera, así como para reclutar personal idóneo para dicha tarea. Pero nuevamente, a pesar de que la sociedad estaba formada, no aparecían  por ninguna parte los fondos ni los voluntarios esperados. Parecía que todos los esfuerzos de Carey habían caído en terreno infértil, a pesar de la aceptación de su visión. Sin embargo, esto no hizo desmayar a aquel guerrero del Señor, su convicción era más fuerte que las mil dificultades.

Este ambiente de apatía, debemos de recordar, había sido el resultado del desconocimiento de la gran necesidad que existía en el mundo. No se conocía la cantidad de paganos que vivían en África, India, China o las islas del pacifico. Según nos dice otro de sus biógrafos, Carey fue fuertemente influenciado por la visita de un famoso misionero, de tal modo que “cuando el Dr. Thomas apareció en una reunión, Carey quedó asombrado al ver por primera vez en su vida a un misionero. Posteriormente, al constatar la completa ausencia de candidatos, él mismo se ofreció para ir a la India”.[6] Si, el mismo iniciador del movimiento misionero moderno, ahora se encontraba a solo unos meses de pisar el suelo que esperaba otros ganaran para su Señor.

Otro dato loable de la vida de este siervo de Dios fue su sencillez, El nunca miro la Asociación Misionera como algo de su pertenecía, sino más bien como una Hermandad. El sabía que no podría llevar esta inmensa tarea solo, el necesitaba la ayuda de sus hermanos. Son memorables sus palabras cuando aborda a sus hermanos en la fe, pidiéndoles que fueran parte de su ministerio, expresándoles: “Allá en la India hay una mina de oro. Yo descenderé y cavaré, pero vosotros aquí tendréis que sostener las sogas.” [7] Sostener las sogas, no era otra cosa más que sus oraciones y ayuda financiera. Así termina la vida pastoral de Guillermo en Inglaterra, era el año de 1793 y su viaje hacia su amada India estaba por comenzar.

III.Un pastor misionero. Su vida en el campo misionero.

Aunque Carey se había ofrecido a ser el primer misionero de la Asociación Misionera Bautista, esto no supuso que las cosas iban a salir bien. Desde su misma decisión, su esposa se opuso fuertemente a la misma. Esto en cierta forma era comprensible, ya que ella era una analfabeta y poca conocedora de la Palabra de Dios, por esta situación le era casi imposible comprender la gran empresa que estaba por comenzar su amado esposo. Como madre, no podía asimilar el dejar la comodidad de su pobre hogar para trasladarse con sus hijos a un mundo nuevo donde todo pintaba sombrío y oscuro. A pesar de ello, Carey no desmayo y para  junio de 1793 partió para la India en compañía de su familia y del Dr. John Thomas quien se había ofrecido a acompañarles para trabajar y así mantener a sus hermanos en la fe. Fue así, que después de 5 meses de navegación y peligrosas travesías,  un 19 de noviembre atracaron en la ciudad de Calcuta. Al fin, después de tantas luchas el sueño de pisar la India se había vuelto realidad, pero las pruebas de este sueño aun estaban por delante.

De inmediato los problemas comenzaron a presentarse. Thomas comenzó a hacer mal uso de los recursos a tal grado que Carey se vio obligado a trabajar para sustentar a su familia. Se dice que se dedico a la producción de añil mediante la fermentación de hojas y tallos de índigo. Pero hay que recalcar que esto nunca desvió su meta, estudiaba y trataba por todos los medios posibles de cumplir la misión por la que había llegado allí. Se dice que predicaba y se daba a la tarea de fundar escuelas así como a la traducción de la Biblia a los idiomas de la India. Esta no sería el único problema que enfrentarían, pues la Compañía de las Indias Orientales que dominaba la mayor parte de la India estaba en total desacuerdo con respecto al trabajo misionero, esto suponía podría ser dañino para el comercio. La evangelización de los hindúes podría según pensaban, sublevar a la nación. Esta oposición y los problemas económicos eran ya casi insostenibles.

Movido por la necesidad, escribe a sus hermanos en la fe en Inglaterra contándole sobre las dificultades que enfrentaba: “Mi posición resulta ya insostenible… Hay dificultades por todas partes, y muchas más por delante. Por lo tanto, tenemos que seguir adelante”[8]  Como resultado se dice que pronto llegaron los fondos para sostenerlo en la obra, así como un grupo de misioneros que estaban dispuestos a sufrir el precio de servir a Cristo en aquel lugar. A pesar de esto, la oposición continúo con el nuevo grupo misionero, quienes se tuvieron que establecer en la colonia danesa de Serampore debido a que la Compañía de las Indias Orientales no les permitió desembarcar en Calcuta. Por esa razón,  este poblado se convirtió en la base de operaciones de la obra misionera bautista en la India, lugar al que Carey también se mudo con su familia. 

Carey trabajo arduamente por 41 años, en ese periodo a pesar de sus muchas dificultades, entre ellas la muerte de dos de sus tres esposas y de uno de sus hijos, logro traducir la Biblia y porciones de ellas a  más de 30 idiomas de la India, su influencia cambio el ambiente hostil de aquel lugar donde ministro. Fundo muchas escuelas, así mismo participo decididamente en la erradicación de los infanticidios y en las quemas de las viudas costumbres que lo marcaron desde el primer momento en que las presencio. También fue de gran ayuda espiritual para la congregación que pastoreo y como olvidar la influencia que tuvo en las vidas de aquellos que decidieron seguir sus pasos. El titulo con el que se le conoce “Padre de las misiones modernas”  calza bien con la obra que emprendió para el Señor.

El Dr. Guillermo Carey muere en el año de 1834. Se escribe, que estando en su lecho de muerte fue visitado por uno de los nuevos misioneros,  quien habían llegado al campo misionero ese año, su nombre era Alejandro Duff, este al verlo convaleciente le expreso su más profundo aprecio por su obra, Carey entonces le pidió que orara por El, después de aquella oración Carey le llamo antes de que partiera expresándole las más humildes palabras que un siervo de Dios podría decir, en sus últimas horas de vida:“Usted ha estado hablando del doctor Carey, doctor Carey, doctor Carey. Después de mi muerte no hable nada más del doctor Carey. Hable solamente del Salvador del doctor Carey.”[9] 

Este soldado del Señor partió en el año de 1834, sin embargo, su obra, ejemplo y dedicación aun siguen vivos en los anales de la historia, aun siguen tocando corazones que movidos por su entrega deciden darlo todo por su Salvador.

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Transmitiendo desde Palacaguina, Nicaragua.

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