Memorias de un Siervo de Dios

Escrito por el enero 18, 2019

Hace unos días, me sumergía en el tiempo viendo fotos de mi familia y ministerio. No pude ocultar la satisfacción de ver como Dios nos había guiado y bendecido. Esas fotos son y serán tesoros en mi vida y mañana en la vida de mis hijos. Fue allí que pensé, estas fotos recordaran mañana que por aquí estuvimos, son mis memorias. Sin embargo, un día después, Dios me mostro que en cierta forma era cierta mi afirmación, eran mis memorias, pero no todas. Las fotos por lo común, son captadas en momentos de alegría y satisfacción y solo narran una parte pequeña de nuestras vidas. Dios me mostro en su Palabra que mis verdaderas memorias se escribirían y que se recordarían en su totalidad de acorde al servicio que le diera a Él. Hoy quisiera que estudiemos la vida de un hombre que nos enseña esa verdad. Consideremos la vida de David, un hombre del cual Dios da testimonio de haber dejado un legado en su paso por la vida, LAS MEMORIAS DE UN SIERVO DE DIOS. Para ello, estudiemos Hechos 13:36.

“Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmio y fue reunido con sus padres, y vio corrupción”

I. LAS MEMORIAS DE UN SIERVO PASTOR

“Porque a la verdad David”

El pasaje que hoy consideramos, en único en su clase a mi ver, debido a que en pocas palabras nos describe la vida de un hombre que supo servir a Dios. El pasaje es parte del sermón del apóstol Pablo, quien explica la poderosa verdad de la resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En medio de este, Pablo usa a David, para comparar su obra con la de Jesús. David a la verdad fue importante en la vida del pueblo, sirvió bien, pero murió. Jesús siendo su descendiente, rey por linaje, sirvió también a su pueblo, dando su vida por el mundo y como David murió, pero con una diferencia: Resucitó. La comparación establece, los límites del hombre y la inmortalidad de Jesús como Dios mismo.

El versículo comienza con David, a mi ver, el pastorcito que un día llegaría a ser rey. El pequeño joven que pasaba sus días en el campo, pastoreando ovejas y oliendo a ovejas, nunca imaginó que llegaría a servir a Dios desde el trono en el reino en Jerusalén. Él no lo pensó, su padre y hermanos tampoco. Si bien recuerdan, la visita del profeta Samuel, quien había sido enviado por Dios para ungir a uno de la familia de Isaí como rey, lo confirmo. No fue considerado por nadie, de tal modo que Samuel tuvo que preguntar si había otro hermano, al no poder encontrar al escogido, la respuesta fue, si A LA VERDAD DAVID. Pero porque considerarlo, era el más joven de la familia, por costumbres sociales, el ultimo a ser considerado, era pequeño de estatura, por observación débil y además pastor, por profesión incapaz. Nadie pensó, que este jovencito llegaría a ser un rey, ni el mismo.

Así pasa en la vida, somos tratados en el mundo por medio de los estándares del mundo, nada ha cambiado desde entonces. Sin embargo, Dios no se deja impresionar por tu posición familiar, tamaño o formación. David tenía algo que determinaría su llamado, su éxito en su servicio radicaba en lo no observable, el corazón. Dios encontró en el a un hombre conforme a su corazón, que haría todo lo que Dios le dijera (Hechos 13:22) eso es exactamente lo que vemos en su ministerio y que nuestro versículo lo narra con tanta profundidad con tan pocas palabras. A la verdad David.

II. LAS MEMORIAS DE UN SIERVO REY

“habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios”

Cincuenta y cinco letras, son pocas, pero que poderosas son cuando se colocan en el orden correcto y que impactantes son, cuando narran la vida de una persona. La segunda parte del pasaje, sigue con la vida de David, sus memorias, pero ahora desde su posición como rey, sirviendo a su generación, a su pueblo. Lo que leemos es su corazón, el de un hombre que no tenía chance de triunfar en la vida, pero triunfo y que en agradecimiento a Aquel que lo hizo rey, su Dios, dedica su vida en servicio total.

En importante notar, que el servicio de David a Dios fue completo, no hubo nada a medias. habiendo servido se traduce de la Palabra griega Juperete la cual es rica en significado. En el antiguo griego, era la palabra usada para aquellos que servían a los Dioses. También se usó para expresar a alguien que no sabía nada, pero que estaba dispuesta a aprender de su señor para servirle. En los tiempos del Nuevo Testamento, su uso mostraba la decisión de una persona que había sido esclava y había encontrado gracia en su amo, quien lo había dejado en libertad. Este, al ver cuán bueno era su Señor, decide por voluntad hacerse su servidor, en total agradecimiento. Ese era David, uno agradecido con Dios, que no tenía agenda, su agenda era la de Dios, su Señor.

Cuando le echamos el ojo a la expresión habiendo servido en su forma verbal griega, podemos observar que el verbo es aoristo, activo y participio. Esto nos dice de David, al ser aoristo o el equivalente al pasado nuestro, que su servicio fue completado, el aoristo comunica un hecho sucedido, no eran cuentos sino verdad. Al ser activo, expresa que fue el no otro quien sirvió, no fue que sirvió a Dios por mandar a otros por ser rey, lo cual tuvo que hacer, pero que estuvo involucrado personalmente. Al ser participio, expresa la continuidad de su servicio, sirvió consistente y continuamente a Dios.

“A su propia generación” aunque podríamos decir mucho de esto, quisiera enfatizar una verdad de la expresión, David fue llamado a servir a Dios, su servicio consistiría en servir a su pueblo, su propia generación. No fue fácil para el hacerlo, tuvo que servir a Dios en tiempos dolorosos como cuando Saúl quería su vida, o cuando tuvo que enfrentar a muchos enemigos para garantizar la seguridad del pueblo. Tuvo que servir en momentos de angustias, muy recordada su caída, su pecado, pero aun en medio de ello, sirvió a Dios al reconocer su pecado y siguió sirviendo a Dios y su pueblo. Su servicio estaba con el pueblo, el pueblo que Dios amaba y aun ama. La palabra generación también expresa tiempo, fueron 40 largos años de servicio, se dice fácil, pero lograrlo no.

Pero hay una última observación en esta parte del pasaje, “Según la voluntad de Dios”. Esta talvez es la parte más profunda del servicio de David a Dios. Sus memorias grabadas en esta expresión y que Pablo usa guiado por el Espíritu y que son en verdad la opinión de Dios sobre David dice: Que David sirvió no a sus deseos, no a sus ideas, ni a sus proyectos, solamente busco desesperadamente hacer la voluntad de Dios, el propósito por el cual Dios lo había puesto en el reino. TU VOLUNTAD O DIOS, SOLAMENTE.

Si somos sinceros, muchas veces nuestro servicio, aunque a los ojos del hombre parezca bueno, noble y hasta ejemplar, muchas veces solamente lo hacemos por nosotros, por gloria y fama y no por complacer a Dios. Este es un servicio inclinado a nuestros deseos, a nuestros placeres y nuestras metas personales. Las memorias de David, por tanto, nos retan, nos deberían de gritar en lo más profundo del alma, deberían de apelar a nuestro intelecto, pero más profundo a nuestro corazón. ¿Lo que hacemos, lo hacemos realmente para Dios? ¿Lo que hacemos, es lo que Dios nos expresa en su santa Palabra? Si no es así, las memorias que estamos escribiendo serán buenas para el hombre, nada para Dios.

III. LAS MEMORIAS DE UN SIERVO MORTAL

“Durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción”

La última parte del pasaje y talvez contra la cual más nos deberíamos de relacionar, recae en la realidad de que nuestro servicio en esta tierra está limitado. Una sola vida, una sola oportunidad, una sola nada más. David, a como todos durmió. La Palabra es usada para comunicar que su paso por la tierra había concluido, con el su servicio, pero que no era el final, el servicio dado a Dios, tendría un premio, no había muerto, había dormido para un día ser levantado de los nuestros por Aquel que no vio corrupción como él, Jesucristo. Su servicio a Jesús, la fe puesta en su Salvador tendría una recompensa eterna.

Es muy importante notar entonces, que David aprovecho su estancia en la tierra. Como mencione antes, solo tenemos una vida para vivirla. Solo tenemos una oportunidad para servir al rey:

Una oportunidad para servir y amar a nuestras esposas. Una oportunidad para servir y criar a nuestros hijos. Una oportunidad para servir y ser parte de nuestra iglesia. Una oportunidad para servir y predicarle al mundo de Cristo. Una oportunidad para ser verdaderos y eficientes trabajadores. Una oportunidad para servir y ser buenos ciudadanos. Una oportunidad para escribir una historia que sea recordada. Solamente una.

Si, aunque no nos gusta pensar en esto, la vida es así. Son pocas las cosas en la vida, que nos dan una segunda oportunidad. El tiempo pasa y cuando notamos, las fuerzas se han marchado, las ideas ya no están y la oportunidad tampoco. David lo sabía y se dedicó a servir a Dios con todas sus fuerzas, con toda su entrega y con todo su amor. Dios le dio una vida y la uso para glorificarlo solo a El. Bien hecho por David, quien bien pareciera que entendió en dicho: “EL QUE NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”

Talvez ya a este punto del estudio, ni debería de preguntar sobre ¿qué de nosotros? Al igual que David, Dios nos miró en la podredumbre de nuestros pecados, igual a David, sin esperanza, sin futuro y perdidos eternamente. Si Él nos llamó y salvo y no contento con salvarnos, también nos dio la oportunidad de servirle, de manifestar su amor a los que están alrededor nuestro. ¿Maravilloso verdad? Solo recordemos que no éramos nada en nuestra maldad, caminando a la perdición eterna, sin nada deseable en nosotros, incapaces de servirle, pero Dios fijo sus ojos en nosotros. ¿No debería de ser este el motivo mayor para entregarnos al servicio de su obra con toda entrega, haciendo su voluntad? Bien dice Hebreos 12:28 que aquel que conoce verdaderamente que Dios le ha dado la vida eterna por herencia, debería de responder en gratitud a Dios con Servicio. Esto es lo común que hacen las personas que tienen un correcto corazón, un corazón conforme al corazón de Dios.

Mi oración hoy me lleva al día que me encuentre con El, cuando mi Salvador me llame, cuando todo haya terminado en este pequeño intervalo de tiempo que llamamos vida, aquel día cuando mis verdaderas memorias escritas en el cielo sean reveladas, ese día deseo escuchar bienvenido siervo fiel. Si esa no es tu oración y deseo hoy, ¿Será que no has conocido verdaderamente al Salvador?

Termino, ¿Cuál es tu oración? Ella revelara tu corazón, tus acciones revelaran tu compromiso y gratitud.

Dios les bendiga.


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Transmitiendo desde Palacaguina, Nicaragua.

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