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Getsemani como prueba de que Cristo podia pecar

Escrito por el agosto 15, 2019

Jesucristo en contra de la voluntad del Padre

Otro de los puntos a favor de que Jesucristo podía pecar son las palabras Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”  (Lucas 22:42, Mateo 26:39 y Marcos 14:46). Según algunos, estas palabras “si quieres, pasa de mí esta copa” expresan que Jesús estaba negándose hacer la voluntad del Padre. Pero a nuestro parece, este texto ha sido por muchos mal interpretado e incluso van en contra de las afirmaciones de Jesús mismo, quien menciono vez tras vez que Él había venido al mundo a hacer la voluntad del Padre (véase Juan 4:34; 5:30; 6:38). Analizando el texto podemos encontrar muchas cosas a favor de que Jesús no se estaba negando a ir a la Cruz.

Jesucristo no quiere sufrir la Cruz (Pasa de mi esta Copa)

Muchos dicen que cuando Jesús dijo “Pasa de mi esta copa” se refiere a su crucifixión, cosas que es una equivocación. Notemos en primer lugar el estado físico y emocional de Jesús para poder definir a que se refería cuando dijo “pasa de mi esta copa”. Mateo y Marcos nos narran que Jesucristo estaba angustiado y que su alma estaba triste hasta la muerte, Lucas nos dice que “estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. Notamos dos cosas, una que su alma estaba triste hasta la muerte, dos su cuerpo estaba en agonía. El estado de Cristo era deplorable hasta el punto de que en ese instante podía morir.

El sudor tan profuso que Lucas describe es característico de un estado de shock físico en el que el paciente corre peligro inminente de postración y aun de muerte…Jesucristo, hallándose en este estado físico de shock extremo, pidió liberación de la muerte en el huerto para así poder lograr su propósito en la

cruz.[1]

Es por eso que Jesús clama “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. Nótese la palabra esta copa, hablando de ese momento y no de la cruz que sería al día siguiente. Esto lo corroboramos con las palabras que encontramos en Marcos 14:35 que dicen “Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuese posible, pasase de él aquella hora” (? ???, literalmente la o esa hora). Jesús esta clamando que fuera librado de ese momento (Copa) que lo tenía al borde de la muerte y que si se cumplía no le permitiría morir en la Cruz. Por su oración vemos la pronta respuesta, según la narración de Lucas 22:43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”, que evidencia el estado de agonía de Cristo en el verbo Fortalecer del griego ??????? que significa: vigorizar, fortalecer, fuerza.[2] , Jesucristo estaba agonizando y es fortalecido de parte de Dios Padre por medio de un Ángel.

¿Desobediencia u obediencia de Cristo?

Entonces esta actitud denota la obediencia de Cristo al Padre no lo contrario. En realidad, lo que vemos es su completa obediencia. Podemos parafrasear esto de la siguiente manera: “Padre se que mi voluntad y la tuya es que muera en la cruz (algo que había dicho a sus discípulos muchas veces) pero si tu voluntad en este momento (Ha cambiado) es que yo muera acá y no vaya a la Cruz, yo me someto a tu voluntad” (Paráfrasis mía). No tenía sentido de que Cristo se negara a ir a la Cruz cuando el mismo había afirmado, Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”[3], o cuando dice Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar, Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.[4] A esto se suma las profecías de Isaías que expresan que el fue a la Cruz sin ninguna objeción: Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”[5] . Todo expresa una completa obediencia al Padre.

Insistencia en la oración denota su lucha de no querer ir a la Cruz

Otro dicen que la lucha de Jesús era grande por la insistencia en la oración. Cristo oro tres veces, que supone la lucha interna por no ir a la Cruz. A simple vista dicho argumento se ve contundente, pero al exponerla a la evidencia Bíblica no tiene fundamento. Esta oración de Getsemaní la encontramos en Hebreos 5:7, 8 que dice “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”. (Negrillas mías). Nótese  las frases, “en los días de su carne”, aludiendo a su humanidad, “ruegos y suplicas” las tres oraciones de Getsemaní, “al que le podía librar” su Padre Celestial a quien se dirigía, “de la muerte” sin duda la muerte eminente que podía tener debido a su condición física y emocional, “fue oído” nos corrobora que su oración fue contestada ya que Cristo no murió allí, sino en la Cruz al siguiente día. Esta porción de Hebreos no puede ser entendida sino a la luz de Getsemaní. Es imposible creer que la muerte que aquí se menciona sea la de la Cruz, ya que fue librado de la muerte, esto si duda se refiere a Getsemaní, no al Calvario. Las tres oraciones solo muestran la gran reverencia que Cristo tenia al Padre al clamar a aquel que lo podía librar de esa situación.

En conclusión, Jesucristo nunca estuvo en contra de la voluntad del Padre; sino que estaba dispuesto a hacer su voluntad en suma obediencia. No hay ninguna evidencia de que pudiera haber pecado al negarse a hacer la voluntad de su Padre Celestial. Nótese además la orden que, si se le expresa a los discípulos, que en el texto original se encuentra en presente imperativo “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.  no dice oremos (ó oren por mi) para que no caigamos en tentación, mas bien para que los discípulos no cayeran en ella, cosa que si paso cuando salieron huyendo, dejando a su maestro en las manos de los guardias del templo.

[1]Buswell, J. O. (1983). Teología sistemática, tomo 3, Jesucristo y el plan de salvación.  p.  500

[2]Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. p.  29

[3]Mr 10.45

[4]Jn 10.18

[5]Is 53.7