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Lo que Martin Lutero Nunca busco, pero logro

Escrito por el marzo 19, 2020

Pocos personajes en la historia del cristianismo han sido discutido tanto como Martín Lutero. Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de la iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro, el campeón de la fe bíblica, el reformador de una iglesia corrompida[1]

Sin embargo, un estudio minucioso de la vida de este personaje, nos lleva a la conclusión que todo lo que el logro, nunca paso por su mente; mas bien las circunstancias de la vida, sus problemas espirituales, y sobre todo la mano de Dios orquestando la historia de este hombre, explican mejor porque Martin Lutero es una persona que logro lo que no busco.

 

I. El monje agobiado. LA PERIGRINACION ESPIRITUAL

 Lutero nace en 1483 en Eisleben, Alemania, padres de origen campesinos, su padre trabajaba en las minas. Tuvo una infeliz niñez, sus padres eran extremos y severos con él. Esto lo marco, ya que en su vida adulta fue presa de periodos de depresión y angustia profunda.

En Julio de 1505, antes de cumplir los 22 entro en el convento agustino de Erfurt, Las razones que lo empujaron a esto surgen de varios eventos: Dos semanas antes en medio de una tormenta eléctrica, sobrecogido con el temor a la muerte y el infierno, le promete a Santa Ana que se haría monje. El mismo expreso años después, que los rigores de su hogar también lo habían empujado a la vida monástica, pues los padres querían que fuera abogado, el no.

  1. El interés que tenían en encontrar su propia salvación, el tema de la salvación y la condenación llenaba todo el ambiente de la época.

La experiencia de su primera misa, lo llevo a pensar que no estaba haciendo lo suficiente por su salvación. Dios le parecía un juez cruel como sus padres y maestros y que era necesario acudir a todos los recursos de la iglesia para ser salvo. Fue en este periodo que comenzó a odiar la frase “La justicia de Dios”

Empero esos recursos tampoco eran suficientes para un espíritu profundamente religioso, sincero y apasionado como el de Lutero. Se suponía que las buenas obras y la confesión fueran la respuesta a la necesidad que el joven monje tenía de justificarse ante Dios. Pero ni lo uno ni lo otro bastaba. Lutero tenía un sentimiento muy hondo de su propia pecaminosidad, y mientras más trataba de sobreponerse a ella más se percataba de que el pecado era mucho más poderoso que él.[2]

En su búsqueda se refugió por consejo de su guía espiritual en los místicos, pero pronto este camino resulto ser otro callejón sin salida. Lutero confeso que no amaba a Dios, sino que lo odiaba.

Sin duda, en esta etapa, Martin Lutero, se convierte en monje, cosa que no pensó nunca llegar a ser. Sin embargo, al llegar allí, tomo con toda la seriedad del caso, el hecho que había terminado tomando los hábitos, su entrega, consagración, no parecían la actitud de alguien que había llegado allí por las circunstancias y no por las ganas.

 

II. El erudito excepcional transformado. LA PERIGRINACION ACADEMICA

La peregrinación espiritual no termino allí para Lutero, sus angustian por encontrar la respuesta a sus problemas de encontrar salvación preocupo a su consejero espiritual, quien le sugerido que se hiciera Sacerdote, para ello debería de ingresar en la universidad. Ingresa y en 1512 obtiene un Doctorado en Teología.

Guiado por el auge del renacimiento, el estudio de la exegesis, lenguas originales lo convirtieron en un excelente erudito. Aprendió Hebreo, Griego, Arameo, Latín, Italiano, Francés y también hablada su lengua natal, el alemán. Logro desarrollar una memoria brillante, tan brillante que se aprendió de memoria todo los Salmos.

Ya ubicado en la universidad de Wittenberg, El gran descubrimiento vino probablemente en 1515, cuando Lutero empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades.

Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”[3] AQUEL DIA LUTERO SE HABIA ENCONTRADO CON JESUCRISTO POR LA FE”

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.[4]

En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y a partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios ‘no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor”.[5]

Su descubrimiento, no afecto su enseñanza, siguió sus trabajos pastorales y docentes. Lo que es más, al parecer él mismo no se había percatado todavía del grado en que su descubrimiento se oponía a todo el sistema penitencial, y por tanto a la teología y las doctrinas comunes en su época[6]

Muy pronto comenzó a convencer a sus colegas de la Universidad de Wittenberg. Fui así, que compuso 97 tesis para la base de un debate académico. Pensaba comunicar a toda la iglesia sus descubrimientos, pero solo se le prestó atención en los círculos académicos. Produce otras Tesis, sin pensar que serían mejor recibidas que las otras escritas antes, sin embargo, esto creo un revuelto tal que se expandió por toda Europa y que llego hasta nuestros tiempos.

Podemos concluir en esta parte de la vida de Martin, que, a pesar de haber tomado el camino de la erudición por consejo de otro, es meritorio resaltar, que las decisiones que hacía, aunque no por su gusto, las llevaba a cabo con entrega, dedicación, buscando en todos lados la excelencia. Martin comenzó a estudiar Teología y encontró al Cristo Salvador y la salvación que tanto anhelaba.

 

III. El reformador de la iglesia. LA PERIGRINACION HISTORICA

En esta tercera parte, y ultima de la vida de nuestro personaje, la Peregrinación historia, o mejor dicho, LO QUE HARIA HISTORIA, había comenzado.

Clava sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517, en la víspera de las fiesta de Todos los Santos. Esas tesis, escritas en latín, no tenían el propósito de crear una conmoción religiosa, como había sido el caso con las anteriores.[7] Sin embargo, los impresores produjeron esta vez gran cantidad de copias de las tesis y las distribuyeron por toda Alemania, tanto en el original latino, como una traducción al alemán.

Por otro lado, el personalmente manda una copia a Alberto de Brandeburgo con una carta respetuosa, este a su vez manda esto a Roma. Las nuevas 95 Tesis atacaban directamente la venta de indulgencias.

Lo que había sucedido era que, al atacar la venta de las indulgencias, creyendo que no se trataba más que de la consecuencia natural de lo que se había discutido en el debate anterior, Lutero se había atrevido, aun sin saberlo, a oponerse al lucro y los designios de varios personajes mucho más poderosos que él.[8]

Las indulgencias habían sido autorizadas por el papa León X. Alberto de Brandeburgo miembro de la casa de Hohenzollcrn aspiraba al poder total religioso de Alemania. Se puso en contacto con el papa León X, puesto que le prometio por 10 mil ducados. Para terminar la Basílica de San Pedro. Es interesante pensar, que la gran basílica de San Pedro, que es orgullo de la iglesia católica, fue una causa indirecta de la reforma protestante.

“Quien se encargó de la venta de indulgencias en Alemania central fue el dominico Juan Tetzel, hombre sin escrúpulos que a fin de promover su mercancía hacía aseveraciones escandalosas. Así, por ejemplo, Tetzel y sus subalternos pretendían que la indulgencia que vendían dejaba al pecador “más limpio que al salir del bautismo”, o “más limpio que Adán antes de caer”, que “la cruz del vendedor de indulgencias tiene tanto poder como la cruz de Cristo”, y que, en el caso de quien compra una indulgencia para un pariente difunto, “tan pronto como la moneda suena en el cofre, el alma sale del purgatorio”.[9]

Tales afirmaciones causaban repugnancia entre los mejor informados, quienes sabían que la doctrina de la iglesia no era tal como la presentaban Tetzel y los suyos.[10] Por otro lado, el papa al recibir la carta y las tesis toma las siguientes medidas:

  1. Poner el asunto en la mano de los agustinos orden a la que Lutero pertenecía.
  2. Citar a Lutero a la próxima reunión capitular en Heidelberg.
  3. El papa pensó que Lutero fue condenado, pero salió libre con muchos adeptos.

Es por eso, que el papa toma otro camino, que a su vez fue  seguido  de muchos eventos que en encaminarían a Lutero a convertirse en el reformador que conocemos hoy:

  1. En la dieta del imperio, donde se reunirían los potentados alemanes, con el emperador Maximiliano, el papa comisiona al cardenal Cayetano, de aprovechar reunirse con Lutero y obligarlo a retractarse, si se negaba debería de ser llevado prisionero a ROMA.
  2. El elector de Sajonia Federico el Sabio, dentro de cuya jurisdicción vivía Lutero, obtuvo un salvoconducto del emperador Maximiliano para garantizar la vida de Lutero.
  3. Lutero no se retracta ante Cayetano, cuando se da cuenta que este lo puede llevar prisionero, huye de noche de la ciudad, regresa a Wittenberg y apela a un concilio general.
  4. Mure el Emperador, surge un nuevo debate entre Lutero y Eck

“Con toda destreza, Eck llevó el debate hacia su propio campo, y por fin obligó a Lutero a declarar que el Concilio de Constanza se equivocó al condenar a Huss, y que un cristiano con la Biblia de su parte tiene más autoridad que todos los papas y los concilios contra ella. Esto bastó. Lutero se había declarado defensor de un hereje condenado por un concilio ecuménico[11]

  1. Las tensiones crecían, por toda Alemania se miraba al mojen como el héroe de la fe Bíblica.
  2. Carlos I de España se convierte en emperador. Arduo católico, el papa ahora si podría agarrar a Lutero. Sin embargo, espero un tiempo.

 

“Cuando por fin el Papa se decidió a actuar, su acción resultó demasiado tardía e ineficiente. En la bula Exsurge domine, León X declaraba que un jabalí salvaje había penetrado en la viña del Señor, ordenaba que los libros de Martín Lutero fueran quemados, y le daba al monje rebelde sesenta días para someterse a la autoridad romana, so pena de excomunión y anatema.[12]

  1. La bula tardo en llegar a manos de Martin, cuando esta llego, este la quemo, junto a otros libros papistas. La ruptura con la iglesia era definitiva.
  2. Se le pide a Lutero comparecer ante la Dieta reunida en Worms en 1521, donde con valentía se presentó.Le fueron presentados sus libros y escritos, este reconocio que el los había escrito. Se le solicito que se retractara y el pidió un dia; al dia siguiente:

“Su interlocutor insistió: “¿Te retractas, o no?” Y a ello respondió Lutero, en alemán y desdeñando por tanto el latín de los teólogos: “No puedo ni quiero retractarme de cosa alguna, pues ir contra la conciencia no es justo ni seguro.Dios me ayude. Amén”. Al quemar la bula papal, Lutero había roto definitivamente con Roma. Ahora, en Worms, rompía con el Imperio. No le faltaban por tanto razones para clamar: “Dios me ayude”.[13]

  1. Forzados por el emperador se dicta:

Lutero ha de ser tenido por hereje comprobado. […] Nadie ha de prestarle asilo. Sus seguidores han de ser condenados. Y sus libros serán extirpados de la memoria humana.

  1. Edicto de Worms[14]
  2. Él ya estaba seguro en el castillo de Wartburgo.
  3. Muere León X, lo sucede Adriano XI. Este se ve envuelto en muchas guerras y deja tranquilo a Lutero.

 

Ya en exilio logra traducir el Nuevo Testamento al alemán, lo que le tomo dos años. El movimiento que tomo comienza a dar pasos agigantados en Wittenberg:

Muchos monjes y monjas dejaron sus monasterios y se casaron. Se simplificó el culto, y se empezó a usar en él alemán en vez de latín. Se abolieron las misas por los muertos. Se cancelaron los días de ayuno y abstinencia. Melanchthon empezó a ofrecer la comunión en ambas especies —es decir, a darles el cáliz a los laicos.[15]

Podemos concluir que Lutero hizo historia, al comenzar un movimiento mundial que llega hasta nuestros días, pero que esta nunca fue su idea, ni su ambición, las circunstancias nuevamente lo empujaron hasta allí. Nuevamente se logra ver que su estilo de vida se mantendría intacto, su carácter infranqueable, que lo que comenzó sin querer, lo defendería aun poniendo en peligro su propia vida. Decidió honrar a Dios ante los poderosos de su época, y Dios lo honro a Él.

 

[1] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 27). Miami, FL: Editorial Unilit.

[2] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 31). Miami, FL: Editorial Unilit.

[3] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 34). Miami, FL: Editorial Unilit.

[4] Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Ro 1.17). Miami: Sociedades B??blicas Unidas.

[5] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 35). Miami, FL: Editorial Unilit.

[6] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 35). Miami, FL: Editorial Unilit.

[7] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 37). Miami, FL: Editorial Unilit.

[8] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 36). Miami, FL: Editorial Unilit.

[9] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 37). Miami, FL: Editorial Unilit.

[10] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 37). Miami, FL: Editorial Unilit.

[11] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 42). Miami, FL: Editorial Unilit.

[12] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 43). Miami, FL: Editorial Unilit.

[13] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 45). Miami, FL: Editorial Unilit.

[14] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 57). Miami, FL: Editorial Unilit.

[15] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (p. 59). Miami, FL: Editorial Unilit.