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¿Podía Jesucristo Pecar?

Escrito por el 10/07/2020

Contenido

Introducción

  1. Definición de los términos “impecabilidad y Pecabilidad”
  1. Impecabilidad
  2. Pecabilidad
  1. Impecabilidad de Jesucristo en su nacimiento
  1. Nacido de una virgen
  2. Concebido por el Espíritu Santo
  3. Es declarado como un Santo Ser
  4. Su nombre denota su Divinidad

III.      Las tentaciones del Desierto como prueba de que Cristo pudo pecar

  1. Definiendo el termino Tentación
  1. Si Jesucristo fue tentado pudo pecar
  2. Las tentaciones mas grandes fueron contra su naturaleza divina
  3. Propósitos en las tentaciones
  1. Getsemaní como prueba de que Cristo pudo pecar
  2. Jesucristo en contra de la voluntad del Padre (No se haga mi voluntad)
  1. Jesucristo no quiere sufrir la Cruz (Pasa de mi esta Copa)
  2. ¿Desobediencia u obediencia de Cristo?
  3. Insistencia en la oración denota su lucha de no querer ir a la Cruz
  1. Supuesta Pecabilidad de Jesucristo
  1.  Adán era impecable, pero Peco
  2. Causas que llevaron a descubrir la Pecabilidad en los seres creados
  3. Cristo no necesita ambicionar la Gloria de Dios
  4. Adán solo ante la tentación

Conclusión

Bibliografía

 

Introducción

Desde los mismos inicios de la Iglesia Cristiana ha habido desacuerdos sobre si su humanidad Jesucristo pudo pecar, estos desacuerdos se enmarcan en dos puntos específicos. El primero sobre la posibilidad de que Jesucristo hubiera adquirido la naturaleza caída de Adán, mejor dicho, si poseía pecaminosidad. En segundo lugar, si Jesucristo a como nuestro primer padre era un ser pecable, concepto que expresa que Jesucristo a como Adán antes de la caída tuvo la capacidad de caer ante la tentación, aunque no lo hiciera. Dichas afirmaciones se deslindan de los siguientes razonamientos: “ningún hombre está libre de la naturaleza pecaminosa”, o, si “Cristo fue tentado pudo pecar ya que Adán si pudo pecar aun sin tener naturaleza pecaminosa”. Algunos sostienen que heredo la naturaleza pecaminosa, otros que era pecable, pero no peco. El problema de esto es que dichas afirmaciones por lo común no cuentan con aprobación Bíblica y quedan solo en argumentos sin material concreto que las respalde, o son producto de la mala interpretación.

Creemos que el estudio muy minucioso en la palabra de Dios del tema sobre la Pecaminosidad y Pecabilidad de Cristo, nos darán las pautas para resolver este problema. En este trabajo nos proponemos demostrar que nuestro Señor Jesucristo en su humanidad nunca heredo la naturaleza pecaminosa de Adán, pues era impecable y que en ningún momento fue pecable ya que no tuvo la capacidad que éste poseyó para pecar antes de la caída.

Para corroborar esto, haremos un estudio minucioso de los pasajes Bíblicos más usados por los que sostiene esta posición. Señalaremos sus errores y probaremos nuestra afirmación, tratando de hacer del tema algo mas comprensible.

Para eso, haremos uso de los idiomas originales, gramática, así como la consulta de los mas connotados teólogos de nuestros tiempos como: Chafer, Gruden, Lacueva, Buswell entre otros, al igual comentaristas y toda aquella herramienta veras que nos ayuda a desarrollar este tema y comprobar nuestra posición.

Creemos que a pesar de la información con que se cuenta, existe actualmente un vacío de desconocimiento acerca de estas posturas que señalamos, por lo que este trabajo llenaría una laguna investigativa sobre el tema en cuestión.

Este trabajo está necesariamente dirigido a todo aquel estudioso de la palabra que sienta el deseo de ahondar el las Sagradas Escrituras y en este tema en especial y que quiera ser edificado y fortalecido por la Palabra de  Dios. Tanto a pastores, maestros, estudiantes como la iglesia en general.

 

I. Definición de Impecabilidad y Pecabilidad

a. Impecabilidad

El concepto de la impecabilidad denota que Cristo no pudo pecar al no tener naturaleza pecaminosa, Ryrie expresa que “El concepto de que El no pudiera haber pecado se llama impecabilidad (non posse peccare)”[1] . Esta definición es contraria al concepto de pecaminosidad que es producto de la caída del hombre, donde todo hombre después de Adán es pecador por herencia. Es por el concepto de pecaminosidad que algunos suponen que Jesucristo al ser humano heredo la naturaleza pecaminosa de Adán,

b. Pecabilidad

El termino Pecabilidad denota la acción por la cual Adán peco sin tener una naturaleza pecaminosa. El concepto de que El pudo haber pecado, ya sea que lo hiciera o no, es la Pecabilidad (posse non peccare”)[2] . Algunos arguyen que como Jesucristo fue humano pudo pecar, aunque no lo haya hecho, ya que Adán también lo hizo. Entonces podemos decir que la pecabilidad es esa capacidad que Adán poseía y que descubrió al ir en contra de la voluntad de Dios.

Ahorra, teniendo en cuenta las dos definiciones antes expuestas, buscaremos en las escrituras las citas que nos permitan probar de una manera objetiva, la hipótesis que planteamos en nuestra introducción, que nos llevara a verificar que Jesucristo no tuvo ni la más mínima oportunidad de pecar, en contra del pensamiento de que pudo, pero no lo hizo, por ser un ser libre de la naturaleza pecaminosa y por ser no pecable.

II. Impecabilidad de Jesucristo en su nacimiento

a. Nacido de una virgen

Desde el mismo nacimiento de nuestro Señor Jesucristo vemos que su naturaleza humana fue diferente a la nuestra. Dos cosas diferencian su humanidad de la nuestra, la primera que nacería de una virgen y en segundo lugar, la acción del Espíritu Santo en este milagro. Lucas nos presenta la sorpresa de María al decir “¿Cómo será esto? pues no conozco varón.”, lo cual era algo que iba en contra de las leyes naturales que todos conocemos. Jesús no era descendiente directo de Adán en su nacimiento ya que no tuvo padre humano, Grudem expresa sobre este punto: “…el hecho de que Jesús no tuvo un padre humano quiere decir que la línea de descendencia de Adán queda particularmente interrumpida. Jesús no descendía de Adán en la misma manera exacta que todos los demás seres humanos han descendido de Adán[3]”. Este hecho hacia una distinción única de la humanidad de Jesucristo que rompía la línea desde Adán, donde la acción del Espíritu Santo obraría para efectuar la perfección en Cristo.

b. Concebido por el Espíritu Santo

El texto Bíblico narra así ese momento, según Lucas 1:35: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” [4] Para poder entender mejor debemos de analizar detenidamente este texto que afirma la completa perfección de Jesucristo, diferente de la raza humana caída, y heredera del pecado (Rom 3:23) debido a la trasgresión de Adán en el Edén. A como dijimos con anterioridad, la primera parte del texto hace alusión a la acción del Espíritu Santo, era Dios mismo actuando en la encarnación de Jesús, “El Espíritu Santo vendrá sobre ti: Esta es una declaración directa de la concepción divina de Jesús…r[5], este no era algo normal, sino Dios actuando.

c. Es declarado como un Santo Ser

Asimismo, notamos en la frase “por lo cual también el Santo Ser que nacerá” que se refiere a la humanidad de Jesús, Dios esta obrando en este maravilloso evento, no habla de la parte

divina de Jesús, ya que la segunda persona de la Trinidad es eterna, sino de la naturaleza humana que necesariamente debe de nacer como cualquier persona. A esta naturaleza humana el escritor inspirado atribuye las palabras “Santo Ser” ósea que se le atribuye a su naturaleza humana el adjetivo Santo. Esto es de suma importancia ya que sabemos que Jesús coexistente con el Padre es tres veces Santo (Isaías 6:3), pero este Ser que nacerá es también desde su nacimiento Santo, diferente a todos los demás humanos con los que  David se identifica con las palabras He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre [6], a la vez Pablo corrobora  que el hombre desde su nacimiento aun sin haber hecho algún pecado es pecador por herencia,  Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”[7]. Con respecto a esto Lacueva expresa:

Jesús, como hijo de Dios, no podía estar representado en la general culpabilidad; le bastaba el ser una persona divina, metafísicamente incompatible con el pecado. Por otra parte, la depravación inherente a la herencia de nuestra raza, de la que él formaba parte en cuanto hombre, fue desde el principio subsanada por la unción, la consagración y la constante conducción del Espíritu Santo desde  el momento en que fue concebido…”[8]

A esto súmanos las palabras de Chafer que nos dice que “Cristo fue absolutamente libre de la naturaleza de pecado y de todo lo que pueda generar el pecado”[9]. Si examinamos un poco el texto original podemos notar que el adjetivo “?????”, que se traduce como Santo, “Es predicado de Dios (como el absolutamente Santo, en su pureza, majestad y gloria): del Padre (p.ej., Lc 1.49; Jn 17.11; 1 P 1.15,16; Ap 4.8; 6.10); del Hijo (p.ej., Lc 1.35; Hch 3.14; 4.27,30; 1 Jn 2.20); del Espíritu (p.ej., Mt 1.18…”[10] . (Negrillas mías) Esto nos expresa que las veces que se usa en relación a la Trinidad aun en la naturaleza humana de Cristo el adjetivo tiene el concepto de pureza fuera de toda naturaleza pecaminosa. El suponer que Jesucristo pudo pecar es ajeno incluso a Su naturaleza humana, decir que Jesús pudo pecar, sería afirmar que también había heredado la naturaleza pecaminosa que todo ser humano caído posee. En otras palabras, era pecador por ser humano, lo que nos llevaría a la triste verdad que por su imperfección no podía ser el sacrificio perfecto, pero vemos que Jesús es sin mancha y sin contaminación. (1 P 1:19). Esto además implicaba que no pudiera ser nuestro Salvador, sino que necesitaría ser salvo, a como todos los hombres caídos.

d. Su nombre denota su Divinidad

 Las últimas descripciones del versículo en cuestión nos expresan que este ser “será llamado hijo de Dios”, esta afirmación sobre uno de los nombres con que se le conocería nos aporta más a favor de que Jesús no podía pecar en su naturaleza humana, El sería el unigénito Hijo de Dios.

El Hijo de Dios es realmente Dios, el Hijo. Se ve esto en el primer capítulo de Juan, en donde se habla del Hijo unigénito de Dios, o sea, el único de su clase (Jn 1.14, 18); es la misma persona a la que se le llama el ? Verbo en 1.1, que era con Dios y era Dios. Los judíos comprendieron que Jesús se igualaba con Dios al decir que el Padre y Él eran uno mismo (Jn 10.30, 33), o cuando dijo ser el Hijo de Dios (Jn 10.36)”.[11]

Así podemos comprender que Jesucristo en su naturaleza humana no podía pecar, porque estaba libre del estado caído del hombre común, además era el mismo Dios encarnado, imagínese que Dios encarnado pudiera pecar, este pensamiento no tendría ninguna posibilidad de ser, El es Dios, este hecho lo libra de la naturaleza humana caída.

III. Las tentaciones del Desierto como prueba de que Cristo pudo pecar

a. Definiendo el termino Tentación

Antes de entrar en este punto debemos primero definir la palabra tentación y así poder comprender ampliamente la ponencia que trataremos de desarrollar a continuación.  El Diccionario Bíblico Certeza nos describe la tentación de esta forma:

La idea bíblica de la tentación no es fundamentalmente la de seducción, como ocurre en el uso moderno, sino la de juzgar a una persona o ponerla a prueba; lo que puede hacerse con el caritativo propósito de probar o mejorar su carácter, como así también con el fin malicioso de poner al descubierto su debilidad, o sorprenderlo en una mala acción…La tentación no es pecado, porque Cristo fue tentado en la misma forma en que lo somos nosotros, y sin embargo se mantuvo sin pecado (He. 4.15;. Mt. 4.1ss; Lc. 22.28). La tentación se convierte en pecado solamente cuando se acepta la sugerencia de pecado y se cae en él.[12]

 b. Si Jesucristo fue tentado pudo pecar

Ya que hemos definido que es tentación, debemos afirmar que muchos han caído en el gran error de suponer que Jesucristo pudo pecar, pero no lo hizo, debido a que fue expuesto a tentaciones. Pero como afirmamos con anterioridad en la humanidad de Jesucristo no hubo la naturaleza pecaminosa del ser humano caído, por lo que las tentaciones en verdad no tenían ningún efecto en su naturaleza humana, además recordemos que según la definición, la tentación no es pecado, son solo la invitación o provocación deleitosa que haya fácilmente cabida en el hombre caído, donde sus deseos lo seducen y  vencen.

c. Las tentaciones mas grandes del desierto fueron contra su naturaleza divina

Muchos afirman que las tentaciones que se nos narran en Mateo 4.1–11; Marcos 1.12–13 y Lucas 4:1-13 fueron dirigidas en su totalidad a la naturaleza humana de Jesucristo. Esto significa que nuestro Señor podía pecar, si no fuera así, dichas tentaciones no tenían ningún sentido lógico. Pero si hacemos un análisis detenido y minucioso del texto en Lucas y llegamos a la conclusión de que las tentaciones mayores fueron hechas a su naturaleza divina y no a su humana. Nótese las palabras que Satanás utiliza. Este hace uso de una clausula condicional “Si eres Hijo de Dios” que se repite dos veces en las tentaciones (4:3; 9). “Esta es una oración condicional. En otras palabras, Satanás le estaba diciendo «asumamos por cuestiones de esta discusión que tú eres el Hijo de Dios». Es más, Satanás estaba desafiando la identidad y la autoridad de Jesús”[13] .

A como notamos, Satanás se dirige a Jesús utilizando el nombre “Hijo de Dios—un título que indica la divinidad de Cristo[14] . Vemos que el convertir piedras en pan, lanzarse al vacío creyendo salir ileso y creer que se le podía dar todo el mundo solo podían ser realizadas y recibidas por un ser divino y no humano. El problema que muchos encuentran en mi afirmación se basa en que Dios no puede ser tentado por el mal, según Santiago 1:13, solo que se omite que lo que dice es no puede ser tentado por el mal, ya que el mal no habita en Él.  Esa es la idea que trata de comunicar Santiago cuando dice “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”[15], ósea de sus propios deseos, haciendo referencia a nosotros, y nuestra naturaleza pecaminosa.  Es interesante la forma gramatical griega que se

utiliza para confirmar la incompatibilidad de la tentación con Dios, según MacArthur esta forma:

No puede ser tentado traduce el adjetivo apeirastos, que se emplea solamente aquí en el Nuevo Testamento y denota el concepto de alguien sin culpabilidad para la tentación. Es lo mismo que ser invencible a los ataques del mal. En otras palabras, la naturaleza del mal la hace intrínsecamente extraña a Dios…Los dos se excluyen mutuamente en el sentido mas completo y profundo. [16]

Es esta misma invencibilidad que Jesucristo posee como Dios- Hombre ante las tentaciones. Dios puede ser tentado por fuerzas fuera de su persona según Deuteronomio 6:16, que dice: “No tentaréis a Jehová vuestro Dios”, pero por fuerzas exteriores como el hombre o Satanás, que no lo llevarían a pecar según la definición del adjetivo apeirastos. Este es el caso que se presentaría en la vida de Jesucristo, podía ser tentado, pero sin ningún efecto. En Él no había ni una milésima de posibilidad de pecar. Era y es invencible ante las tentaciones, realmente las tentaciones vienen a comprobar que no había ninguna fuerza interna en Él que lo llevara a pecar, porque en El no existe nuestra naturaleza pecaminosa.

d. Propósitos en las tentaciones

Si las tentaciones no estaban dirigidas con el propósito de hacer pecar a Jesús ya que no podían, entonces ¿cual era el propósito de ellas? en primer lugar recordemos que El fue llevado al desierto por el Espíritu, ósea que de parte de Dios había una prueba, que el Diablo tomaría como causa de tentación. Dios en si llevo a Jesús al desierto para probar la obediencia de Cristo a su palabra, recuérdenos que el aprendió la obediencia en su naturaleza humana, a como nos dice Hebreos Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”[17].dicha obediencia sería marcada y constante en la vida de Jesús, que lo llevo a ser obediente hasta la muerte en la Cruz (Fil 2:8). Esto era de suma importancia, significaba que Cristo conocía en realidad todo acerca de Dios y su palabra, pues El era Dios. Aunque en condición de hombre, la obediencia al Padre le era necesaria. La Trampa de Satanás era astuta ya que Haber cedido a esa sugerencia hubiera sido de hecho dudar de que él era realmente el Hijo de Dios y que su padre era digno de confianza”[18]. Además, figuraba el desconocimiento de Satanás sobre la identidad de Cristo, ya que no es omnisciente, esto lo notamos en la expresión “si tu eres hijo de Dios”, si no lo era entonces a como Adán había desobedecido en el Edén, este también desobedecería. En realidad, esto solo vino a derrotar desde un inicio a Satanás. La obediencia de Cristo denotaba su victoria, Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos[19]. Ósea que las pruebas de Dios Padre al llevar a Jesús, probó a Satanás que Jesús era diferente que Adán, era realmente el Hijo de Dios, Dios mismo, que en obediencia seguiría la voluntad de Dios Padre, que es la misma de Cristo (Juan 4:34; 5:30; 6:38). En sí, estas pruebas tuvieron el fin de exaltar el carácter de Cristo como hijo de Dios y de humillar y vencer a Satanás a través de sus supuestas tentaciones que denotaron su desconocimiento sobre a quien intentaba tentar. Además, un segundo punto sobre el propósito de las tentaciones nos lo expresa Chafer: “Cristo fue tentado, no para probar su impecabilidad para Sí mismo o para el Padre, sino a favor de todos los que han sido llamados a confiar en El” [20].

 IV. Getsemaní como prueba de que Cristo pudo pecar

a. Jesucristo en contra de la voluntad del Padre

Otro de los puntos a favor de que Jesucristo podía pecar son las palabras Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42, Mateo 26:39 y Marcos 14:46). Según algunos, estas palabras “si quieres, pasa de mí esta copa” expresan que Jesús estaba negándose hacer la voluntad del Padre. Pero a nuestro parece, este texto ha sido por muchos mal interpretado e incluso van en contra de las afirmaciones de Jesús mismo, quien menciono vez tras vez que Él había venido al mundo a hacer la voluntad del Padre (véase Juan 4:34; 5:30; 6:38). Analizando el texto podemos encontrar muchas cosas a favor de que Jesús no se estaba negando a ir a la Cruz.

b. Jesucristo no quiere sufrir la Cruz (Pasa de mi esta Copa)

Muchos dicen que cuando Jesús dijo “Pasa de mi esta copa” se refiere a su crucifixión, cosas que es una equivocación. Notemos en primer lugar el estado físico y emocional de Jesús para poder definir a que se refería cuando dijo “pasa de mi esta copa”. Mateo y Marcos nos narran que Jesucristo estaba angustiado y que su alma estaba triste hasta la muerte, Lucas nos dice que “estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”. Notamos dos cosas, una que su alma estaba triste hasta la muerte, dos su cuerpo estaba en agonía. El estado de Cristo era deplorable hasta el punto de que en ese instante podía morir.

El sudor tan profuso que Lucas describe es característico de un estado de shock físico en el que el paciente corre peligro inminente de postración y aun de muerte…Jesucristo, hallándose en este estado físico de shock extremo, pidió liberación de la muerte en el huerto para así poder lograr su propósito en la

cruz.[21]

Es por eso que Jesús clama “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. Nótese la palabra esta copa, hablando de ese momento y no de la cruz que sería al día siguiente. Esto lo corroboramos con las palabras que encontramos en Marcos 14:35 que dicen “Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuese posible, pasase de él aquella hora” (? ???, literalmente la o esa hora). Jesús esta clamando que fuera librado de ese momento (Copa) que lo tenía al borde de la muerte y que si se cumplía no le permitiría morir en la Cruz. Por su oración vemos la pronta respuesta, según la narración de Lucas 22:43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”, que evidencia el estado de agonía de Cristo en el verbo Fortalecer del griego ??????? que significa: vigorizar, fortalecer, fuerza.[22] , Jesucristo estaba agonizando y es fortalecido de parte de Dios Padre por medio de un Ángel.

c. ¿Desobediencia u obediencia de Cristo?

Entonces esta actitud denota la obediencia de Cristo al Padre no lo contario. En realidad, lo que vemos es su completa obediencia. Podemos parafrasear esto de la siguiente manera: “Padre se que mi voluntad y la tuya es que muera en la cruz (algo que había dicho a sus discípulos muchas veces) pero si tu voluntad en este momento (Ha cambiado) es que yo muera acá y no vaya a la Cruz, yo me someto a tu voluntad” (Paráfrasis mía). No tenía sentido de que Cristo se negara a ir a la Cruz cuando el mismo había afirmado, Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”[23], o cuando dice Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar, Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.[24] A esto se suma las profecías de Isaías que expresan que el fue a la Cruz sin ninguna objeción: Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”[25] . Todo expresa una completa obediencia al Padre.

d. Insistencia en la oración denota su lucha de no querer ir a la Cruz

Otros dicen que la lucha de Jesús era grande por la insistencia en la oración. Cristo oro tres veces, que supone la lucha interna por no ir a la Cruz. A simple vista dicho argumento se ve contundente, pero al exponerla a la evidencia Bíblica no tiene fundamento. Esta oración de Getsemaní la encontramos en Hebreos 5:7, 8 que dice “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia”. (Negrillas mías). Nótese  las frases, “en los días de su carne”, aludiendo a su humanidad, “ruegos y suplicas” las tres oraciones de Getsemaní, “al que le podía librar” su Padre Celestial a quien se dirigía, “de la muerte” sin duda la muerte eminente que podía tener debido a su condición física y emocional, “fue oído” nos corrobora que su oración fue contestada ya que Cristo no murió allí, sino en la Cruz al siguiente día. Esta porción de Hebreos no puede ser entendida sino a la luz de Getsemaní. Es imposible creer que la muerte que aquí se menciona sea la de la Cruz, ya que fue librado de la muerte, esto si duda se refiere a Getsemaní, no al Calvario. Las tres oraciones solo muestran la gran reverencia que Cristo tenia al Padre al clamar a aquel que lo podía librar de esa situación.

En conclusión, Jesucristo nunca estuvo en contra de la voluntad del Padre; sino que estaba dispuesto a hacer su voluntad en suma obediencia. No hay ninguna evidencia de que pudiera haber pecado al negarse a hacer la voluntad de su Padre Celestial. Nótese además la orden que, si se le expresa a los discípulos, que en el texto original se encuentra en presente imperativo “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.  no dice oremos (ó oren por mi) para que no caigamos en tentación, mas bien para que los discípulos no cayeran en ella, cosa que si paso cuando salieron huyendo, dejando a su maestro en las manos de los guardias del templo.

V. Supuesta Pecabilidad de Jesucristo

 a. Adán era impecable pero Peco

Es en este argumento que los liberales hayan base para suponer que Jesucristo era Pecable. Aunque Él presenta las mismas características de Adán antes de la caída por su impecabilidad o libre de naturaleza pecaminosa, se sugiere que pudo caer por la Pecabilidad que hubo en Adán aun sin poseer naturaleza pecaminosa. Sobre este punto  Ryrie expresa: Los liberales, por supuesto, piensan no sólo que El pudiera haber pecado, sino también que sí pecó. Eso es Pecabilidad combinada con pecaminosidad. El concepto de la Pecabilidad no tiene necesariamente que incluir la pecaminosidad…”[26]. Otros más discretos dicen  que pudo pecar pero no lo hizo. Según ellos tenía el potencial necesario para  pecar pero decidió no hacerlo.

b. Causas que llevaron a descubrir la Pecabilidad en los seres creados

Si analizamos los textos bíblicos se nos hace difícil entender como Adán  cayendo dentro de la afirmación de Dios que la creación era buena en gran manera (Gn. 1:31) pudo pecar, mas aun cuando no poseía naturaleza pecaminosa. Pero ¿cuál fue la causa que le llevo a esto? Según las escrituras, al ser tentados por Satanás, Eva en la primera conversación con la serpiente, sostiene la posición de que Dios le había dado un mandato que hasta ese momento quiere seguir. La pregunta es ¿Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto? Y la posición de la mujer es “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis”, hasta acá se ve que quiere seguir la voluntad de Dios, pero cuando el Diablo le sugiere “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. Es que vemos que el corazón de la mujer se ve tentado a alcanzar aquello que le era imposible, la mentira de Satanás incluía que ella podría llegar a ser como Dios. Notamos que la ambición de poder llegar a ser como Dios la llevo a pecar. Aquí, el pecado se originó en un acto de libre albedrío en que la criatura con entendimiento adecuado de la cuestión, deliberada y responsablemente eligió corromper el carácter santo con que Dios había dotado a su creación”.[27] En otras palabras la criatura decidió no hacer la voluntad de su creador.

c. Cristo no necesita ambicionar la Gloria de Dios

Pero cuando vemos a Jesús notamos que Él aun en su naturaleza humana no tenía la necesidad de desear la gloria del Padre, ya que Dios el Hijo y Dios el Padre son uno, Pablo nos ilustra esta verdad de la posición de Cristo aun en su humanidad en Colosenses  1:15-17 que nos dice: El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; [28] notamos que Cristo no solo es el creador, sino también el sustentador, no tiene ni la mínima necesidad de ambicionar la gloria de Dios, pues es de Él. Cristo no era pecable, si así fuera, no seria lógico que callera ante la gran tentación de Satanás al ofrecerle todos los reinos del mundo. Además, en relación con el libre albedrio que tuvo Adán podemos afirmar que en Cristo se nota de principio al fin que sus decisiones estaban en plena dirección y afinidad con la del Padre, sus palabras … Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”[29] Expresan que Cristo estaba consiente de que su vida estaba dirigida a hacer la voluntad del Padre, cosa que no hizo Adán. A mi ver sus palabras son amas que contundentes.  Vemos que Cristo en ninguna parte trato de ir en contra de la voluntad expresa de Dios, ni aun en Getsemaní cuestión que con anterioridad probamos su libre albedrío se sus decisiones eran las mismas del Padre.

d. Adán solo ante la tentación.

Otro factor importante que debemos resaltar es que Adán estuvo solo ante tan gran eminente prueba, a oferta fue en gran manera tentadora, pero no notamos eso en Cristo, ya que como nos expresa Pablo: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,[30] en Cristo habita corporalmente Dios, es imposible encontrar en la humanidad de Cristo la menor asociación con el mal, o que pudiera ser pecable, cuando en su humanidad habita Dios es su plenitud. Cristo fue el segundo humano que no poseía la naturaleza pecaminosa, pero el primero que no era pecable. Me limito a referir las palabras de Chafer en este aspecto sobre la imposible Pecabilidad de Cristo:

Por causa de “la unión indisoluble de la naturaleza divina con la humanidad”, era incapaz de hacer lo que, de otro modo, hubiera hecho, si su naturaleza humana hubiera actuado independiente; pero esta desunión de las dos naturalezas no podía ocurrir jamás…Mientras el hombre caído es absolutamente inclinado al pecado, tanto el Adán no caído como la humanidad de Cristo no tenían ímpetu hacia el pecado… Cristo no podía pecar. Si su humanidad pecara, pecaría Dios… Aunque la humanidad no caída que carecía de apoyo podía pecar, la persona del Dios Hombre, aunque en ella se incorpora la naturaleza humana no caída, es incapaz de pecar.” [31]

Podemos afirmar que sin duda alguna, el peor de los errores que se han cometido a través de la historia sobre la supuesta Pecabilidad de Jesucristo a sido el querer deslindar o separar su humanidad de su Divinidad, las confesiones de fe son mas que claras, Jesucristo el hijo de Dios es completamente humano y completamente divino, que habitan en una persona, el querer separarlos y hacer juicio de uno o el otro nos lleva a aceptar o sugerir que son dos personas, algo que no es cierto,  ya que en su completa humanidad habita su completa Deidad en una persona. A mi ver queda más que claro que Jesucristo no poseyó la Pecabilidad que Adán poseía y fue evidente después de su caída.

Conclusión

A través de este trabajo hemos presentado las dos posturas mas comunes sobre la posibilidad de que Jesucristo podía pecar, estas se basan en el hecho de que si fue hombre tenía naturaleza pecaminosa, en segundo lugar, que si Adán pudo pecar aun sin tener esta naturaleza Cristo también pudo hacerlo. Hicimos un estudio de la concepción de Jesucristo y los diferentes factores que tuvieron que ver en ella. También notamos que las afirmaciones que normalmente se hacen tienen fundamento en las tentaciones que sufrió nuestro Señor Jesucristo que para muchos son evidencia suficiente de que si pudo pecar. Asimismo, analizamos estas tentaciones y las palabras de Jesús en Getsemaní, observando que dichas afirmaciones han sido producto de una mala interpretación Bíblica en muchos casos, a la vez pudimos observar que siempre se trata de examinar la persona de Jesucristo tratando de separar su humanidad de su divinidad, cosa que a como pudimos analizar es imposible.

Podemos afirmar que Jesucristo en los días de su humanidad no pudo pecar, en ninguno de los dos casos señalados, las pruebas que se presentan fueron examinadas y rechazadas en este trabajo, es por eso que creemos que nuestra hipótesis a sido contestada. Afirmamos que Jesús estuvo libre de la naturaleza pecaminosa de Adán y que no fue en ningún momento pecable.

No nos queda más que reconocer humildemente que por la poca extensión del trabajo no tuvimos la oportunidad de ahondar más a fondo en el tema en cuestión. Animamos a seguir investigando minuciosamente sobre este tan controversial tema que lo lleven a estar plenamente seguro de su posición. En todo muchas gracias

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Citas

[1]Ryrie, C. C. (2003). Teolog??a ba?sica . p.  300.

[2]Ryrie. ibid., p.  300.

[3]Grudem W. (2005).  Doctrina Bíblica.  p.  230.

[4]Lc 1.35-36.

[5]Nuevo comentario ilustrado de la biblia. 2003 (1220). Nashville: Editorial Caribe.

[6]Sal 51.5

[7]Ro 5.12

[8] Lacueva F.  (1990). La persona y la obra de Jesucristo.  p. 165.

[9]Chafer L. (1986) Teología Sistemática .  p. 525

[10]Vine, W. (2000, c1999). Vine diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo.

[11]Nelson, W. M., & Mayo, J. R. (2000, c1998). Nelson nuevo diccionario ilustrado de la Biblia .

[12]Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Bíblico: Primera Edición.

[13]Nuevo comentario ilustrado de la biblia. (2003).  p. 1226

[14]Strong, J. (2002). Índice temático Completo de la Biblia.

[15]Stg 1.14-15

[16]MacArthur J, (1998. ) p. 57

[17]He 5.8

[18] Chafer. Op.cit.. p. 528

[19]Ro 5.19

[20] Chafer. Op.cit.. p. 528

 

[21]Buswell, J. O. (1983). Teología sistemática, tomo 3, Jesucristo y el plan de salvación.  p.  500

[22]Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. p.  29

[23]Mr 10.45

[24]Jn 10.18

[25]Is 53.7

[26]Ryrie. Op.cit.. p.  300.

[27]Buswell, J. O. (1980). Teología sistemática, tomo 2, El Hombre y su vida de pecador.   p.  255

[28]Col 1.15-18

[29]Jn 4.34

[30]Col 2.9-10

[31]Chafer. Op.cit.. p. 527.

 

 

 


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