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4 Razones para tener ancianos en las iglesias

Escrito por el 01/01/2021

I. Los ancianos protegen la pureza doctrinal de la Iglesia

El liderazgo de ancianos fue eminente desde los inicios de la iglesia neotestamentaria. En el concilio de Jerusalén se discute un tema crucial para el futuro y expansión del evangelio hacia el mundo gentil. Los creyentes judíos insisten que los gentiles deben de observar el rito de Moisés (Hch 15:1). Es en este contexto que vemos a los ancianos deliberando con los apóstoles sobre doctrina en la iglesia local.

Pablo y Bernabé disponen llevar esta controversia a los apóstoles y los ancianos (Hch 15:2) Según Lucas, estos dos grupos de líderes se reunieron para hablar el tema (Hch 15:6) Es notable ver que los ancianos en todo tiempo estuvieron en la toma de decisiones (Hch 15:22-23) ellos también endosaron la carta enviada a las iglesias gentiles que fortalecería una de las doctrinas cardinales, salvos solo por fe (Rom 1:17-18)

Entonces una de las razones para tener un liderazgo de anciano, es la protección de la doctrina. En los días en que vivimos, las herejías buscan como mezclarse con el evangelio. Pero desde el inicio vemos a los ancianos, deliberando, protegiendo y corrigiendo los ataques a la fe que nos es común. Pablo expresa claramente a los ancianos en Éfeso unos años después el llamado de proteger a la grey (Hch 20:28-29)

Pablo estaba consciente del peligro al partir de Éfeso y entendió que solo los ancianos podrían proteger a la congregación, “Él está plenamente consciente de la peligrosa condición en la cual los creyentes se encontrarán después que él les haya dejado. Habla con conocimiento innato: “Lobos salvajes vendrán entre ustedes”.[1]

Si nos ponemos a analizar, cuan eficiente fue la labor de estos ancianos en proteger a la congregación, concluiríamos que fue formidable. Por lo menos 30 años después, leemos en la misiva enviada a la iglesia de Éfeso en el libro de Apocalipsis 2:1-7, que el ministerio de los ancianos había dado su fruto en proteger doctrinalmente al a iglesia.

Tal vez se nos viene a la mente, ¿pero allí no se mencionan a los ancianos? No se mencionan, pero podemos inferir que estaban allí. La misiva se envía a uno de ellos, al que llaman mensajero, sabemos que el ministerio de ancianos fue fuerte en esa congregación y la evidencia de la carta apunta a un cuidado profundo de la grey, buenas obras, arduo trabajo, rechazo a los malos, y sobre todo habían protegido a la iglesia de los falsos apóstoles. (Ap 2:1-3) Todo esto atestigua en favor de un ministerio de ancianos.

Si transferimos esto a la iglesia local hoy, veremos que la lucha por preservar la sana doctrina es más feroz que nunca, ¿No sería entonces lógico que un grupo de ancianos tendrá más sabiduría para proteger a la iglesia de tantas herejías que uno solo? La misma Escritura expresa que en la multitud de consejeros hay sabiduría (Pr 11:14, 15:22, 24:6), por lo que una iglesia local, debería buscar como establecer ancianos que protejan la integridad del evangelio.

II. Los ancianos se protegen unos a otros del pecado.

No creo que haya algo más triste en una iglesia, que ver la caída de un pastor quien por la soledad del ministerio nunca tuvo a alguien al lado, para protegerlo de errores doctrinales, malas decisiones, pecados vergonzosos, arrogancia, control sobre la congregación entre otros. Cosas que han terminado con ministerios y muchas veces también con la iglesias locales.

Yo he visto esto de primera mano y años después al estudiar el liderazgo de ancianos en el seminario recapacite: Ese siervo y esa iglesia hubieran prevenido todo eso si hubieran tenido un liderazgo de ancianos. Pablo establece que los pastores no están inmunizados en contra del pecado, por eso llama a Timoteo a velar por los otros ancianos que insisten en pecar, poniendo a la vez ejemplo práctico en la congregación (1 Tim 5:17).

Pedro siendo anciano, llama a los ancianos (1 Pe 5:1-4) a cuidarse del pecado de la avaricia, las ganas de control, la soberbia entre otros. Pablo llama a que los ancianos se cuiden los unos de los otros (Hch 20:17; 28). Cuanto cariño, amor, cuidado vemos del Señor Jesús al cuidar de sus siervos al proveer un liderazgo que vela el uno por el otro (Hch 20:17) Juan tuvo que batallar en una de las iglesias y todo parece que la falta de ancianos fue el problema. Diótrefes se levantó como un supuesto líder, controlador, dominante, hablador de maldad que incluso se daba el gusto de expulsar a hermanos de la iglesia (3 Juan 1:9-10) Esto se pudo haber evitado, corrigiendo lo deficiente en el liderazgo de esa iglesia (Tito 1:5).

Tristemente, hay ministros que no ven el gran peligro que corren con la soledad del ministerio. Bien cita un autor sobre el cuido entre un grupo de ancianos: “Es el conjunto de presbíteros quienes tienen que cuidarse a sí mismos y por inferencia cada presbítero deberá cuidarse a sí mismo. La idea del griego prsechete heautois significa «cuidar de» o «proveer para» lo cual nos da la idea de cuidado y provisión[2].

Cuidar a la congregación y cuidarse entre ellos en uno de los beneficios de tener ancianos, el énfasis en esto es notorio en el NT. El pastor Mark Dever nos hace ver esto cuando con muchos detalles escribe:Ningún pastor está suficiente y ampliamente dotado para hacer toda la obra del ministerio solo. Hay debilidades en cada habilidad del pastor. Todos necesitamos de otras personas para equilibrar nuestras deficiencias muy humanas.[3] Así que, todo líder e iglesia debería de compartir y aceptar lo que es ovio, somos pecadores propensos a caer.

A manera de comentario, aún recuerdo el día que el hermano con quien plantamos la Iglesia Bautista Resurrección en Palacaguina, Nicaragua me llamo a parte para corregirme por algo que había hecho mal. Casi me moría de la vergüenza, pero además daba gracias a Dios por el regalo de tener a uno entre iguales, comprometido con mi vida y dispuesto a llamarme a corregir mi caminar en el Señor.

No sé si lo han considerado, y aunque no haya excusas, una de las razones por las que Pablo llama a Timoteo a corregir a los ancianos (1 Tim 5:17) es por el hecho que muchas veces como miembros tenemos miedo de corregir a aquellos que están por encima de nosotros. Juan como anciano, debió buscar corregir a Diótrefes, porque nadie podía llamarlo a disciplina, Pedro de igual modo, llama a los ancianos desde su posición de anciano a que cumplieran su ministerio. (1 Pe 5:1-5).

III. Los ancianos comparten la carga ministerial

            Como vimos, el ministerio de ancianos comenzó en la iglesia de Jerusalén y Pablo ya establecía ancianos antes del concilio en cada iglesia que plantaba (Hch 14:23) También había ancianos en Filipo (Fil 1:1) del mismo modo en Éfeso (Hch 20:17) Pablo envía a Tito para establecer ancianos en cada iglesia (Tito 1:5) y Santiago habla de los ancianos (Stg 5:14) del mismo modo que Pedro (1 Pe 5:1).

Y aunque existen muchos más versículos que prueban la pluralidad de ancianos,

creo que otras de las razones ovias para el mismo es la carga ministerial. Pablo menciona que los ancianos son un regalo de Cristo para su Iglesia (Ef 4:11) es notable que en este pasaje Pablo mencione que los ancianos son “Pastores y Maestros” Es fácil de entender entonces que los pastores son maestros que enseñan la Palabra de Dios.

La experiencia me ha enseñado que la carga ministerial de los pastores es pesada. Enseñar en la escuela dominical, en el servicio central, en los grupos de barrio, en el culto de oración, a veces con los jóvenes, preparando a los futuros líderes, dando consejería y más. A pesar de esto, pocos pastores consideran la bendición que tendrían al compartir la carga ministerial con hombres llamados por Dios, fieles y preparados.

Ya que la función de los ancianos es de guiar, cuidar, nutrir a la congregación (Hch 20:17-18, 1 Ped 5:1-3) y que esto suele ser demandante, es entendible que Dios haya dispuesto que varios hombres puedan llevar el ministerio juntos. He tenido la bendición de plantar dos iglesias con liderazgo de ancianos, en la última congregación teníamos servicios los miércoles, viernes, sábado de jóvenes y domingo.  A esto súmele que predicábamos en la radio dos veces por semana. Como lo hacíamos, compartíamos la carga ministerial.

Pero quisiera ir más allá, ¿Que de la familia? Trabajé en Nicaragua con cientos de pastores, con muchos tuve buena amistad. Era triste a veces ver que estaban quemados por el ministerio, no tenían tiempo para la familia o su esposa, los hijos mostraban rebeldía porque creo pensaban que la iglesia le había quitado a su padre, o a sus padres cuando la esposa también funciona como un pastor.

Por otro lado, la iglesia es incapaz de poder desarrollar líderes, que podrían ser parte

del liderazgo de esta y o de una futura congregación, por el hecho de que el pastor, no quiere soltar “Su Ministerio” y termina cansado, con hijos y esposa herida y con una iglesia que cada vez le demandara más. Todo por no querer reconocer los beneficios en la enseñanza, en la dirección, administración y en la vida familiar que traería la ayuda de hombres llamados a compartir el liderazgo.

Alexander Strauch menciona sobre la carga ministerial: “Las principales funciones del pastor, como se describen en la Biblia, son buscar a los perdidos, reunir a los dispersos, vigilar y defender de las bestias salvajes y de los ladrones, alimentar y proveer de agua, guiar”.[4] ¿Ha notado todos los verbos usados? ¿Cree que pueda hacer eso solo? ¿No sería más fácil compartir la carga ministerial?

Para muchos las palabras de Pablo “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”[5] son poca aceptadas, no ven la pluralidad del gobierno, tampoco como estos comparten la predicación y la enseñanza. En notado en mi experiencia que este texto solo se lee la parte que tiene que ver con las finanzas. Tristemente muchos pastores cierran los ojos ante las bendiciones ovias y ven el obstáculo económico sin buscar soluciones posibles.

Terminaría esta sección con una frase que un hermano me dio hace algunos años, cuando me contaba su experiencia ministerial y como termino repentinamente. “Me metí tanto en el ministerio que se volvió pesado, Dios me había dado un burro y un mensaje, mate al burro y no pude entregar más el mensaje”. Aunque parezca ovio, así viven miles de

pastores por no implementar un liderazgo de ancianos.

IV. Los ancianos comparten la responsabilidad de la disciplina

Leyendo el libro “Una iglesia deliberante” encontré otro beneficio que nunca había considerado sobre los muchos que hay en el tener un liderazgo bíblico de ancianos, la seguridad de aplicar disciplina con el acompañamiento de otros ancianos y la protección que esto da a los pastores en frente de la congregación. Siendo franco, pensé que sabía todo sobre el tema, pero no era así. Cito al hermano:

“Llevar a cabo la disciplina pública correctiva solo con el pastor/anciano a sueldo, no puede ser sabio. Llevar a cabo disciplina correctiva como el único pastor/anciano, es arriesgarse a crear una mentalidad de “ustedes vs. mi persona”, la congregación contra el pastor. Desde esta estructura de liderazgo, es a menudo difícil evitar la percepción, sin embargo, falsa, de que el pastor esté actuando en una manera autoritaria o unilateral, ¡y por esta razón puede también ser difícil evitar ser despedido![6]

Y en este particular, no tenemos casos bíblicos que yo recuerde en el Nuevo Testamento, que presenten casos así, sin embargo, la experiencia me ha enseñado que es cierto el análisis y es cuestión de sabiduría. Un pastor solo tendrá que inclinarse hacia una posición al tratar temas de disciplina con el liderazgo, una y otra vez. Al hacerlo solo, estaría completamente desprotegido al poder ser mal entendido por aquellos a los que está tratando de ayudar.

 

[1] Kistemaker, S. J. (2007). Comentario al Nuevo Testamento: Hechos (p. 787). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

[2] Ramírez, A. (2010). La Función Bíblica Del Anciano. En Manual de capacitación de ancianos gobernantes y diáconos (p. 61). San José, Costa Rica: CLIR.

[3] Dever, M., & Alexander, P. (2009). La Iglesia Deliberante: Una Iglesia Organizada, Dirigida y Sirviendo de Acuerdo a la Palabra (p. 86). Publicaciones Faro de Gracia.

[4] Strauch, A. (2001). Liderazgo Biblico De Ancianos: Un Urgente Llamado a Restaurar El Liderazgo Biblico En Las Iglesias. (D. N. Rosso, Trad.) (p. 250). Cupertino, CA; Littleton, CO: DIME (Distribuidora Internacional de Materiales Evangélicos); Lewis and Roth Publishers.

[5] Reina Valera Revisada (1960). (1998). (1 Ti 5:17). Miami: Sociedades B??blicas Unidas.

[6] Dever, M., & Alexander, P. (2009). La Iglesia Deliberante: Una Iglesia Organizada, Dirigida y Sirviendo de Acuerdo a la Palabra (pp. 42–43). Publicaciones Faro de Gracia.


Jaime Blandón Olivera

Jaime Blandón Olivera

Jaime Blandon es oriundo de Nicaragua, misionero plantador de iglesias. Casado con Jacqueline Guzman, con quien a procreado dos hijos: Jaimeline (9) James (8). Actualmente se desempeña como Director de 516 Now Inc. Posee una licenciatura en Estudios Bíblicos del Rio Grande Bible Institute, MBA con énfasis en desarrollo de Proyectos del EUDE . Actualmente cursa un master en ministerios en el Midwestern Baptist Theological Seminary. Es uno de los fundadores de Radio Stereo Resurrección.

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